para nada.
Eso es, hay veces que nos empeñamos en que todo salga bien, en planear las cosas, en cuidar cada detalle y resulta que igual ni hace falta.
Hay veces que el destino o la vida misma, nos enseña que lo peor que podemos hacer es planear las cosas.
Que tenemos que dejarnos llevar por la vida, ella es la que nos guia, la que nos lleva de un lado a otro y la que nos hace perseguir nuestros distintos sueños o desistir por ellos.
Hay veces que planeamos algo y justo pasa lo contrario.
Quizás lo que tenemos que hacer es olvidarnos de planear nuestra vida, porque la vida misma la tiene planeada para nosotros.

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